"...pisando la dudosa luz del día" es el verso que cierra la novena octava real de la Fábula de Polifemo y Galatea del oscuro y brillante Luis de Góngora: "la dudosa luz del día", ese terreno confuso y exaltado, donde las formas se confunden y se subliman de manera fugaz; ese territorio de la confusión y la evocación es el que vamos a recorrer aquí, entre la literatura, las películas, los grandes vinos, la música; ese terreno en el que una lectura convoca el recuerdo, por ejemplo, de un viejo amontillado; o ese vino afilado y tremendo que suscita la memoria de un verso o una canción o aquella escena...
Territorio confuso, sin orden, entre dos luces.
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